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La OMC recuerda la importancia de controlar periódicamente la tensión arterial para prevenir el riesgo de eventos cerebrocardiovasculares

El 17 de mayo se celebra el Día Mundial de la Hipertensión, bajo el lema “Obesidad e hipertensión arterial”

Madrid (15/17-5-10).- El 17 de mayo se celebra el Día Mundial de la Hipertensión, bajo el lema “Obesidad e hipertensión arterial”. Unas cifras elevadas de la tensión arterial continua y sostenida suponen un importante factor de riesgo que puede desencadenar en un evento cerebro-cardiovascular así como problemas en órganos diana como el riñón, corazón o la retina. Además de la edad, la obesidad, cuya incidencia está aumentando en los últimos años, es una de las causas que originan la hipertensión. Por ello en esta fecha la OMC recuerda la importancia de controlar la tensión arterial de forma habitual así como de llevar una alimentación saludable y practicar deporte.

La presión arterial aumenta con la edad y es más frecuente a partir de los 40 años, y de una forma más pronunciada en la mujer por encima de los 60. Aunque hay predisposición familiar, se da también en personas sin antecedentes. También los trastornos hipertensivos del embarazo continúan siendo una causa importante de problemas durante la gestación que ocasionan enfermedades en el feto y durante el periodo neonatal. Según fuentes de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LE-LEHA), el consumo de antihipertensivos en España se ha triplicado en los quince últimos años, con lo cual esta enfermedad constituye un problema de salud pública de primera magnitud.

La hipertensión arterial no produce síntomas, en muchas ocasiones, y puede pasar inadvertida. En Medicina es el llamado “asesino silencioso”. Por ello desde la OMC se recalca la importancia de realizar un control periódico de la tensión. Existe un grado de consenso en el que las cifras de tensión arterial normal deben tener niveles de máximos de sistólica (máxima) entre 120-129 mmHg, y las de diastólica (mínima) entre 80 y 84 mmHg. Cifras más bajas también pueden considerarse normales, siempre que no provoquen ningún síntoma.

En cuanto a la tensión arterial normal-alta, las cifras de sistólica (máxima) están entre 130-139 mmHg, y las de diastólica (mínima) entre 80-89 mmHg. En personas diabéticas, con afectación del corazón (hipertrofia ventricular) o daño renal, los niveles superiores a 130/80 mmHg también se consideran altos.

El mejor tratamiento de la hipertensión arterial (HTA) es una buena prevención. Para ello es fundamental seguir un estilo de vida cardiosaludable como por ejemplo: no fumar (ya que el tabaco aumenta la presión arterial y la frecuencia cardiaca); el consumo moderado de alcohol; el control del sobrepeso que es una causa de la hipertensión; realizar ejercicio físico; y llevar una dieta rica en fibra, frutas y verduras y baja en grasas, etc, según recomiendan desde la OMC.





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